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¿Qué significa y que implica practicar Asana?

En un camino de autoconocimiento difícil y de largo aliento como el Yoga necesitamos raíces firmes y pilares estables. A lo largo de este camino, como en muchos otros, nos encontramos con dificultades, obstáculos, trampas y definitivamente con autoengaño. Es por esto que la relevancia del Yoga de Patañjali como está expuesto en su Yoga Sutra tiene tanta actualidad en nuestros tiempos, ya que da cuenta perfectamente de todos estos giros.

En el diccionario standard de Sánscrito (Monier-Williams Sanskrit-English Dictionary), el idioma en el que están codificadas las enseñanzas del Yoga, se define Asana como “sentarse sobre”. Específicamente, es la manera de sentarse a la que se refiere el sistema de Yoga de ocho partes establecido por Patañjali en su texto clásico, el Yoga Sutra.

¿Pero que tiene esto que ver con practicar Asana?

Si bien la precisión de Patanjali en la descripción de los obstáculos que el practicante encuentra en su camino de autoconocimiento es notable, su referencia al término “Asana” es mínima. Aparece solo en un Sutra (YS II.46). En este Sutra, Patañjali se limita a dar su definición de la postura en Yoga, refiriéndose a la postura de meditación: “Debe ser firme y cómoda”. Firme de modo que el cuerpo pueda ser inmovilizado, y cómoda de manera que este no interfiera con la práctica de meditación.

En contraste, la mayoría de las posturas desarrolladas en la tradición posterior del Hathayoga, tienen un objetivo muy diferente, que es ganar control sobre los procesos fisiológicos del cuerpo. Según el Hathayoga Pradipika, texto fundamental del Hathayoga, el desarrollo gradual de control sobre los procesos fisiológicos y psicofisiológicos, lleva hacia la estabilización, y en última instancia al control de la mente, que es el objetivo planteado por Patanjali en primer lugar en su Yoga Sutra. Pero esto es más fácil de decir que de hacer, el control de la mente es algo imposible de lograr para las personas comunes como nosotros. Lo que sí es posible, y en ello se basa la efectividad y actualidad de los métodos de Yoga, es conocer el funcionamiento del cuerpo y de la conexión de este con la mente, lo que con práctica y disciplina nos va llevando hacia niveles crecientes de integración de todas las dimensiones que nos constituyen como humanos, requisito imprescindible para cualquier camino de autoconocimiento y maestría de uno mismo.

En este sentido, las vertientes modernas de Yoga, en particular el Yoga Postural Moderno (YPM), que parte invariablemente con el aporte de B.K.S. Iyengar, pero no se limita a este, apuntan hacia la comprensión de la conexión cuerpo-mente y hacia una corporización de la atención, un enfoque que ha vertido luz sobre la profunda disociación que tenemos de nuestro organismo, disociación que al parecer es característica de la época moderna. Es en este punto donde la práctica de Yoga ha servido a un fin terapéutico permitiendo que millones de personas desarrollen y reencuentren una relación más sana con su cuerpo, y en última instancia también con su mente.

Los beneficios de la práctica de Asanas son evidentes: mejoran el estado físico, mantienen el cuerpo libre de enfermedades, reducen el cansancio, generan estados de bienestar y recuperan el equilibrio y la inteligencia natural del cuerpo. También es la puerta de entrada para el control de los sentidos, la purificación de la mente y el desarrollo de la inteligencia. La práctica de Asana es tanto un medio, como un fin en sí mismo. Medio, en tanto que prepara el cuerpo para el trabajo de control de la respiración y la meditación. Fin, en tanto que el Asana en sí misma puede ser entendida como meditación, y lo es.

Es importante tener claro que el Yoga no subestima el cuerpo, pero tampoco lo antepone al conocimiento de la mente. Asana es una disciplina física, sin embargo es ante todo una disciplina mental. Es el punto en el que convergen cuerpo y mente, donde el Yoga es una herramienta para pulir el carácter, desarrollar hábitos positivos, cultivar una personalidad equilibrada y disciplinar el temperamento, todas características imprescindibles para poder avanzar en el camino del Yoga.

¿Pero en la práctica, como se aplica esto a la vida diaria?

Esta contribución a la comprensión de la práctica de Asana como parte del Yoga de Patañjali, es decir, la práctica de Asana como un método de perfeccionamiento psicológico y del carácter, es patente en el enfoque de B.K.S. Iyengar, quien claramente define su método en dicho contexto, y no en el contexto del Hathayoga. En el método Iyengar, así como también en gran parte del YPM, el enfoque esta en poner atención a las acciones del cuerpo, no a los contenidos de la mente. En este sentido, las ocho partes del Yoga de Patañjali tienen lugar en la práctica de Asana, ya que el Asana sirve como un apoyo para desarrollar la atención y la concentración. Y teniendo esta noción como base y punto de partida, podemos posicionar el cuerpo en el mundo como un todo, con una actitud física, mental y espiritual.

Esta forma de encarar la práctica es una forma de estar en el mundo y de estar mas atentos a nuestras acciones y sus consecuencias, o al menos debería serlo por momentos.

Como se nos dice en el Bhagavad Gita, “El Yoga es Hábil en la Acción” (Yoga Karmasu Kausalam)

Iyengar-Backbend