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Cada día son más las personas interesadas en acercarse al Yoga. En Estados Unidos se ha convertido en una industria que mueve 27 billones de dólares anuales y cuenta con 20 millones de practicantes. En este otro extremo del mundo las cifras son distintas, pero un mismo problema se está gestando: a medida que crece la industria, crece también la ignorancia respecto a lo que el Yoga realmente es. Todos conocen la palabra, pero pocos su significado.

Y surge la pregunta ¿qué es Yoga?

Yoga es un sistema filosófico surgido en India hace más de 4000 años, cuyos primeros registros se suscriben a los Vedas, textos religiosos más antiguos de los que se tiene registro. A lo largo del tiempo el Yoga ha sido sometido a múltiples interpretaciones y codificaciones, pero etimológicamente hay dos maneras de entenderlo:

La primera es desde su raíz yug, que significa unión. Desde esta perspectiva, la práctica de Yoga busca en primera instancia la unión o integración de las múltiples dimensiones que nos conforman como seres humanos: cuerpo físico, cuerpo sutil (energía y mente) y cuerpo causal (cuerpo espiritual). Esta unión en uno mismo, conduce a una segunda experiencia trascendental de unión entre Ser Individual y Ser Universal. Yoga sería entonces un estado de Unión.

La segunda manera es desde su raíz yuj, que significa situar correctamente la energía mental. Desde esta perspectiva el Yoga es una disciplina que transforma una mente fluctuante y distraída, en una mente calma y atenta. Este correcto situar de la energía mental, conlleva al reconocimiento o realización de la verdadera naturaleza del ser humano: Consciencia. Yoga seria entonces maestría sobre la mente, conducente al auto-conocimiento.

En el siglo II dc. aproximadamente, uno de los personajes más importantes en la historia del yoga escribió un texto llamado los Yoga Sutras, que es sin duda el referente en Yoga más importante en la actualidad. En el se revela una profunda comprensión de la mente humana y un método claro y sistemático de cómo transformarla. Sin embargo el Yoga descrito por Patañjali como “la cesación de las fluctuaciones de la mente” no es sencillo. Calmar la mente no es algo fácil. Como método complementario al método de Patañjali, surge alrededor del siglo X dc., el Hatha Yoga. En los múltiples textos de Hatha Yoga se describe en detalle técnicas físicas, respiratorias y energéticas, que prepararán al practicante para el camino de la Raja Yoga de Patañjali y plantea la relevancia de la purificación física y energética, como proceso previo a la maestría de la mente.

Estos son los dos Métodos Tradicionales de Yoga: el Yoga de Patanjali, o Raja Yoga, y el Hatha Yoga, los que han sentado las bases para todos los estilos modernos. Por tanto, independiente del estilo de Yoga que practiquemos, si queremos entender realmente el sentido de la práctica y profundizar en ella, debemos retornar a sus raíces. La lectura y estudio de los Yoga Sutras de Patanjali y el Hatha Yoga Pradipika de Svatmarama, es fundamental para cualquier practicante serio.

El entendimiento del camino es clave para saber cómo recorrerlo, saber qué hacer y que evitar, cuales son las dificultades que encontraremos y las herramientas con las que nos hemos de valer, conocer no solo una si no todas sus técnicas e ir escogiendo aquellas más propicias para nuestra configuración individual.

El conocimiento es nuestro mapa; la práctica despierta y alimenta la inteligencia de nuestro ser y hace carne el conocimiento. En palabras de Krishnamacharya: “La práctica sin conocimiento es ciega; el conocimiento sin práctica, es inútil”. Solo cuando el conocimiento y la práctica confluyen, nos habremos embarcado seriamente en el viaje del Yoga.

El camino en si es invaluable: nos vamos transformando, desprendiéndonos de todos los condicionamientos adquiridos a lo largo de la vida, desde lo físico a lo sutil, paso a paso vamos superando resistencias y despertando el enorme potencial de nuestra humanidad. La vida comienza a vivirse desde la consciencia. La consciencia conduce a la libertad. El Yoga, ya sea entendido como unión o como calma mental, es un camino de auto-realización y libertad.

Por supuesto no es un camino fácil. Cambiar no es fácil, vivir en consciencia no es fácil y muchos preferirán quedarse en la seductora primera estación: un cuerpo despierto, inteligente, sano, una energía vibrante y una mente atenta. Y está bien. El Yoga es generoso con todos desde el primer día. Pero vale la pena saber que el camino va muchísimo más lejos. El sentido del Yoga apunta a la esencia misma de la vida. Y por tanto merece una y más vidas de práctica. El camino recién empieza.

Namaste

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